domingo, 27 de abril de 2014

Carta I a Noyolo

Xalapa, domingo 27 de abril de 2014

Querido Noyolo:

Hace apenas un día que no sé de ti y ya siento que me faltas. Quisiera abrazarte en estos momentos y declararte mi amor, una vez más. No puedo, ahora no se puede. Estás trabajando y yo, escribiéndote.

Mi noyolo, quiero hacer de tu conocimiento el nuevo paso que he dado, puede parecerte una banalidad, un suceso sin sentido, pero déjame explicarte mis razones. He pasado mucho tiempo sin escribir -escribir conscientemente-; es decir, poner las comas, los puntos, los acentos donde deben ir; escribir sujeto-verbo-complemento, plasmar mis reflexiones y mis sentimientos. Ya sabes, tú sabes a qué me refiero. 

Esta idea estuvo dándome vueltas la noche de ayer y durante toda la mañana, di el paso, me atreví; ahora sólo espero no abandonarlo como suelo hacerlo siempre: soy como aquel señor que va caminando por la acera y se encuentra una tabla de madera y la recoge, la lleva a su casa con la finalidad de hacer algo con ella en la tarde siguiente, en cambio la deja pudrirse en el patio trasero con la lluvia y con el sol, se miente y termina por convencerse de que algún día va hacer algo con ella -una mesa, la repisa que hace años le pidió su esposa, la casa del perro. Así abandono yo mis proyectos, mis escritos, mi vida. 

He abierto antes otros blogs, he comprado más de diez libretas, con la intención de escribir algunas memorias, ideas sueltas que están borbotando en mi cabeza mientras duermo. Ambos permanecen en blanco, de algunos ya ni siquiera recuerdo las contraseñas, los nombres. Las libretas siguen empolvándose. Me asusta cometer la misma acción, me asusta que nadie vaya a leerme, que no me encuentren, que estas palabras que escribo hoy o mañana no me sean suficientes para salvarme cuando me sienta hundida, cuando no estés tú. Temor de volver a caer en lo mismo, de no creer más en mí, de parecerme inútil. 

Le he puesto "la constelación de leo" porque supongo es algo que me define, tú me conoces, sabes muy bien porqué; además, me parece que suena un tanto poético o rítmico. Así podría llamarse un libro. Lo titulé Noyolo, por ti y por lo que significa, por el idioma, porque también tiene que ver conmigo, con mi corazón. Subí una pintura como foto de perfil, "Cynthia", de Moisés Soyer (1899-1974), de 1954; le encuentro un cierto parecido a mí, ya me lo han comentado antes. 

No sé si leerás esto, si te vaya a comentar que escribí algo para ti, algo así como una carta virtual. En realidad, me hubiera gustado escribirla con mi puño y letra, en una hoja amarillenta, dentro de un sobre con tu nombre escrito en cursivas: "Para noyolo" o simplemente "Noyolo". Quizá un día de estos te sorprenda con alguna.

Me despido de ti con un beso.
Tuya, I. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario